Archivo de la categoría: Periodismo

David Beriáin

Categoría: Periodismo

Hoy ha muerto en Burkina Faso asesinado por terroristas un compañero de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra, David Beriain. Coincidimos en una convivencia de alumnos y profesores en Belabarce y en un piso de estudiantes de Pamplona tras cubrir el periodista argentino Hugo Alconada y yo una manifestación contra el asesinato del concejal Tomás Caballero. Recuerdo que habló de la novela ‘Territorio comanche’, de Pérez Reverte.

A menudo me quejo de tener un trabajo de oficina, funcionarial. Sentado en mi silla edito teletipos, coordino alguna sección y hago reportajes y entrevistas.

Siempre tuve en alta estima a este chico, y alguna aventura suya me llegaba, como cuando deambulando por Irán le atendieron de fábula unos aldeanos al decirle que era del Osasuna (jugaba un tal Nekouman y dos más).

Así que me quejaré menos en mi mullida silla porque yo estoy vivo y el héroe muerto.


Enterrando sueños

Categoría: Periodismo

Esta es la redacción donde trabajo (vacía, como a mí me gusta), mi segunda casa. Siempre soñé con esto, cuando no tenía uso de razón (demasiados cómics) y cuando siendo un crío de diez años monté un periódico.

Me ha costado sangre, sudor, depresión y lágrimas haber llegado hasta aquí.

He intentado por todos los medios, en todos los medios (prensa, internet, tele y radio) y en todas partes (las dos Castillas, La Rioja, Navarra y Sevilla) ser diferente.

Llevo ejerciendo como periodista 23 años (14 como responsable de España) y hace muchos meses pensé que mi ciclo había terminado. Había un proyecto que me enamoraba, mejorar la vida de la gente a través de la política. Era el segundo intento en dos décadas. Fracasé la primera vez y fracasé la segunda, y eso que lo di todo. Me esforcé, peleé, le eché mucha cara, hablé con mucha gente (brillante y mediocre), perdí dinero, salud y estabilidad desde que empecé mi loca aventura en octubre de 2018.

No duré ni medio telediario. Ni me sacaron al campo ni me dejaron entrar en el banquillo.

Como si de una escalada al Everest sin oxígeno ni patrocinadores se tratase, pensé que haría cumbre (www.javifaya.com/mi-escalada-al-everest). ¡Qué equivocado estaba!

Y mira que tampoco iba con ambiciones, las de un tío que solo quiere llevar al equipo a la victoria, sin importarle si es jefe de filas o gregario (www.javifaya.com/un-lider-en-minusculas).

Por eso mismo, entierro ese sueño y me meto en la sección Deportes.


El abuelo del Mundial

Categoría: Periodismo

En Deportes, en Política, en la vida… poesía.

Reinventarse o morir.

Y lo más gracioso es que no tengo ni puñetera idea de Deportes. Soy incapaz de ver un partido completo.

Esto me pasó hace años con el cine. Estaba totalmente pez. No podía ni puedo hacer una crítica. Pero gracias a mi red de contactos y a mi imaginación, ilusión y curiosidad llevo coordinando desde hace 13 años una sección semanal (ocho de Cine en casa) en todos los periódicos del Grupo Promecal, y presenté y dirigí durante años un programa en televisión para nuestras cadenas en las dos Castillas y Navarra (llegó a estar en prime time) y otro de radio en Onda Cero Burgos, que tuvo una muy buena audiencia. Ah, y sin haber estudiado Comunicación Audiovisual. Ahí tuve suerte con los técnicos. ¡¡¡GRACIAS por hacerme soñar, chicos!!!!!

Moraleja: la ilusión, la imaginación y las RRPP lo pueden todo.

Ya me pasó algo parecido hace mucho, en el verano del 97 en Bilbao, en El Mundo, cuando me mandó entrevistar melchor miralles al líder de HB en ese momento, Jon Idigoras, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. La gente en la redacción se reía de mí. Y yo de ellos.

Como digo en mi artículo, en el deporte (y en la vida), no siempre dos y dos son cuatro.

Me pregunto por qué no he vuelto a tener oportunidades así.

Roger Milla, el abuelo del Mundial


Noches de periodistas

Categoría: Periodismo

Esta noche es de esas en las que eres feliz y tampoco te preocupas por las horas que echas… ¡¡Estoy ante un personaje, Inocencio Arias, químicamente puro!! Editando una entrevista a propósito de su último libro, ‘Con pajarita y sin tapujos’. Como él. Como yo.

Es un regalo para los que nos ganamos la vida con el Periodismo, un oficio en el que se cobra poco y está lleno de gentuza, como decía mi santa madre.
Soy un privilegiado pese a esa dolorosa verdad. He hecho tele, radio, revista, sigo haciendo prensa, he vivido experiencias muy fuertes. Aún recuerdo cómo me puse a llorar sin consuelo y en soledad una noche en un piso de estudiantes en Bilbao por todo lo que viví en el trágico y épico verano del 97, el de Miguel Ángel Blanco.

He conocido gente fascinante (famosa y anónima) y, sobre todo, mucho mediocre en todos los sentidos y con poder que me han ayudado a curtirme más, aprender a sufrir y a intentar ser mejor persona.

He tenido una suerte bárbara con jefes como Melchor Miralles, Germán Yanke, Aurelio Fernández o Antonio Mencía, y confío en que pronto vuelva a trabajar con Melchor , o con alguien como Edmundo Bal , una persona íntegra a la que yo con coña gaditana bauticé como ‘el Elliot Ness del procés’. Él es la tercera razón por la que he dado el paso que he dado.
No sé cuántos años me quedan en la profesión. Llevo casi 19 con nómina y unos 23 incluyendo mi beca en El Mundo y la revista y portal que monté en la uni, Pues Sí. Lo que sí sé es que esta noche me siento periodista. Gracias, Chencho.


Mundo Man

Categoría: Periodismo

El martes por la noche fue la celebración del 30 aniversario del periódico El Mundo.

Es un orgullo para mí haber trabajado en El Mundo y ser portada por una entrevista exclusiva al exjefe de HB Jon Idigoras tras firmar con otros compañeros fotógrafos y becarios la cobertura en Ermua del ultimátum por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco (a Miralles se le ocurrió poner un reloj). 14 de julio de 1997.

Desde que nació este periódico siempre quise formar parte de él. Era mi sueño, tenía pegatinas en mi cuarto y carpeta cuando era adolescente. Lo tenía idolatrado por las exclusivas que sacaban Pedro Jota, Melchor Miralles. Eran superhéroes para mí.

Habían demostrado su valor en Diario 16, un caza de la libertad que fue derribado por el PSOE, y abrieron El Mundo.

En una época muy dura de mi vida mandé una carta al director a propósito del atentado de ETA a Aznar. Me la publicaron con un dibujo el 23 de abril de 1995.

Quién me iba a decir que cerraría ese capítulo negro negro a raíz de esto (demostré a los míos que mi amor al periodismo podía con todo) y que la aventura me llevaría al corazón de la noticia y de la serpiente dos años y pico después!

Cuando Aurelio Fernández Lozano y mi recordado Germán Yanke me escogieron para ser becario en el verano del 97… Aún recuerdo los gritos y golpes que pegué en la ducha. Mi sueño se había hecho realidad.


Ermua (VII): Un día de gloria

Categoría: Periodismo

“Yo quería una misión, y por mis pecados me dieron una”. ‘Apocalypse Now’ es una película que me impactó y lo sigue haciendo. El principio es demoledor, habla de la necesidad de un hombre que vive por y para algo (menos mal que en ese punto cambié) de que le hagan un encargo difícil, por no decir imposible.

Yo pensaba que me iban a mandar a ver el féretro de Miguel Ángel Blanco. De hecho, me afeité después de una semana sin hacerlo. Y me puse de domingo. Iluso.

Cuando me dijo Miralles que entrevistara a Idigoras, pensé que era al demonio al que iba a ver. Según algunos, era el jefe de ETA. Según el periodista Luis del Olmo, le amenazó hace muchos años. Era un hombre despreciable, repulsivo, cínico, muy listo. Como una serpiente.

Me quedé bloqueado porque no me esperaba el encargo. Segundos después, serio, fui consciente de que incluso podría entrevistar al mismísimo diablo y mostré mi satisfacción, ahogada por las carcajadas de mis compañeros.

A Amorebieta

Salimos del periódico Mitxi y yo rumbo a Amorebieta. Él era el fotógrafo. Bajito y divertido. No dejaba de maldecir por la misión.
-Ojalá no esté, se habrá ido de vacaciones. Y encima te manda Melchor a ti!! A ti! Con ese acento de madero.

Yo por lo bajini rezaba. Para que nos lo encontráramos, para que le convenciera para hacer unas cuantas declaraciones y tapar bocas. Las de la redacción y fuera de ella.

Estaba convencido de que iba a ganar, pero no sabía cómo.

Llegamos al portal de su casa. Telefonillo. Se pone una mujer.

-Hola, está Jon? (Mitxi flipó al ver mi recién adquirido acento vasco de la Euskadi profunda, solo me faltó el ‘Aibá la hostia’).

-De parte de quién?

-De un periodista.

-De qué medio?

-De… (ya me olía lo q iba a pasar)… El… Mundo…

-¡Aquí no vive Jon! (Y colgó con fuerza).

Así que a buscarle. Como era un borracho (ocho años después moría por una cirrosis hepática), fui por los bares de la calle principal y observaba el lugar de arriba abajo.

Y fui a por una herriko taberna (ya sabía que no era el Eroski)… La misma pregunta y el mismo tono ridículo. Estaba solo el barbudo camarero. Flipao, dijo q estaba de vacaciones. Mierda!!!!

Otra oportunidad perdida.

Mitxi se quería largar y llamó a Montse Ramírez…

La Marcha de la libertad

Montse le dijo a Mitxi que nos tomáramos algo y volviéramos. Notaba en ambos la sensación de que estábamos perdiendo el tiempo desde que Miralles nos mandó allí.

Sin embargo, cuando iba a entrar en el bar de la derrota, cual ángeles, vi gente a lo lejos que portaban ikurriñas.

En ese momento despertó mi instinto periodístico, una fuerza que jamás había sentido antes, y una frase retumbó en mi cabeza: Yo no me voy de aquí sin una historia.

Fui corriendo hacia allí. Me daba igual cómo me recibieran (días después, compañeros míos sufrieron amenazas en concentraciones similares de batasunos). Habría un centenar de personas que formaban parte de La marcha por la libertad, que recorría “Euskal Herria” y celebraba el 20 aniversario de una reivindicación de “los derechos del pueblo vasco”, según me contó muy amablemente el organizador, Leo Beloki (nunca se me olvidará el nombre), mientras caminábamos.

Daba el cante, con pinta de señorito andaluz (engominado, camisa y vaquero de marca con el dobladillo muy para arriba) y tomando nota con una libreta (qué tiempos!) sobre la Marcha de la libertad que rememoré hace meses en un acto de campaña de Ciudadanos en Rentería, con una Maite Pagaza épica.

Pardillo

Llegamos a una plaza enfrente de la casa de Idigoras. Muchos se percataron del ‘intruso’.

A lo largo de mi vida, la oratoria me ha servido para salvar un trabajo, lograr un empleo o una beca, ligar… Y conseguir una entrevista exclusiva a nivel nacional en El Mundo con uno de los hombres más buscados. La cara más visible de ETA, aunque fuera, en teoría, el líder de su brazo político.

La bendita labia de Cádiz, donde tenemos respuesta pa tó, fue puesta a prueba enseguida por una persona muy alterada al enterarse de que yo era periodista. Vi odio y recelo en muchos, y ella no se contuvo.

-Los periodistas sois unos manipuladores, unos cabrones, lo tergiversáis todo y…

-Señora, señora, en primer lugar, yo no soy periodista.

-¿Y entonces qué eres?

-Soy un becario, un alumno en prácticas, un pardillo.

En esto intervino otra que, muy vehemente, a lo Escarlata O’Hara “Juro que no volveré a pasar hambre”, me dijo:

-No digas eso nunca, hijo mío. En la vida es mejor ser un hijo de puta que un pardillo.

-Mire, señora. Yo en la vida no aspiro a ser un hijo de puta. Voy a un sitio y tomo nota, a otro y tomo nota, vuelvo a la redacción y escribo.

-Pero qué majo eres! De dónde eres?

-De Cádiz.

Y se unió un viejito:

-Yo tengo un hijo en Málaga… Está preso en la cárcel.

“¿Para qué medio trabajas?”

Una vez integrado en la masa batasuna, cuando ya no recelaban de mí (hasta una señora me preguntó con cierto cariño que qué me parecía todo aquello), fui a por Beloki. No había mencionado a Blanco en ningún momento, debía dar la apariencia de que había ido a cubrir la marcha.

-Leo, ¿qué opinas de ‘lo’ de Miguel Ángel Blanco?

-No te puedo dar mi opinión porque represento a un colectivo… Jon, Jon, mira este chico.

Y ahí estaba Idigoras, ¡justo detrás mía! Había visto todo.

-¿Para qué medio trabajas?

-Para… El… Mundo… (ahí pensé que todo se había acabado).

-El Mundo… Son unos carroñeros, lo tergiversan y lo manipulan todo, pero… Tú eres un trabajador… Pregunta, pregunta.

Y ahí empezó la entrevista más importante de mi vida. Cuando Otegi fue a TVE para contar su basura me acordé de Idigoras. Le dimos pábulo? No, rotundamente no. Somos periodistas, no asesores de imagen.

Una mujer, temblorosa, se coló: “Jon, tengo miedo”. “¿De qué?”.

Tras soltar un discurso en el que exaltó a los cachorros (los que ahora negocian con Sánchez), le acompañé por un túnel subterráneo. Iba de potes. Tenía cirrosis hepática. Murió en 2005.

Me di la vuelta y ahí estaba Mitxi.

-Te has consagrado, Faya.
Salté con rabia y pegué un puñetazo al aire con todas mis fuerzas. La vida y yo ya estábamos en paz.