Mi escalada al Everest

Mi escalada al Everest

Categoría: Coaching

Quedan días, semanas, quizás un par de meses, para saber si la loca aventura que comenzó a mediados de septiembre, con la carta de un niño a una señora, acaba bien.

He recorrido miles de kilómetros (Sevilla, Santander, Madrid, Pamplona, Rota), he gastado energía y, sobre todo, salud, y he visto desestabilizado mi hogar por la firme y posiblemente estúpida decisión que tomé: pelear por un sueño que me exige abandonar mi área de confort, complicarme la vida, meterme en un mundo repleto de pirañas y hienas, y en el que, simplemente por acercarme, me llevé varias cornadas.

Mi maltrecho corazón me dice una cosa y la cabeza otra, aunque existan motivos para ser optimista, y no solo por las malditas señales de mi amigo Paulo Coelho.

Sé que mi siguiente reflexión es un modo de prepararme para lo inevitable, lo lógico, pero lo cierto y verdad es que si en esta expedición al Everest, para la que llevo preparándome toda la vida, fracaso y vuelvo al campamento base de Burgos (tengo un trabajo, soy un privilegiado), no olvidaré que empecé a pelear sin oxígeno, sin patrocinadores y sin medios.

Por eso doy las gracias a la gente que creyó y cree en mí, a mis amigos y familia: mi coach, Eva Jiménez; al creador de mi blog, www.javifaya.com, Pedro Gómez; a la montadora de mi vídeo promocional, Isabel Martínez Novoa; al montador de ‘La canción del perdedor’, Jose Javier Zarate, mis asesores, Alfredo Urdaci, Jose Miguel Sanchez, Vanessa, Antonio Luis, María del Mar, Laura, Quico Pérez Latre, Alex Navas, Pilar, Quique Gutiérrez, Enrique Hurtado, Alfonso, Excel, Charo Villa, Rodri Pérez, Nuño Rodríguez, Mónica Llorca, Sandro, Ángel Lafuente, Edu… Y mi mujer, Silvia. Gracias.


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