Noches de periodistas

Noches de periodistas

Categoría: Periodismo

Esta noche es de esas en las que eres feliz y tampoco te preocupas por las horas que echas… ¡¡Estoy ante un personaje, Inocencio Arias, químicamente puro!! Editando una entrevista a propósito de su último libro, ‘Con pajarita y sin tapujos’. Como él. Como yo.

Es un regalo para los que nos ganamos la vida con el Periodismo, un oficio en el que se cobra poco y está lleno de gentuza, como decía mi santa madre.
Soy un privilegiado pese a esa dolorosa verdad. He hecho tele, radio, revista, sigo haciendo prensa, he vivido experiencias muy fuertes. Aún recuerdo cómo me puse a llorar sin consuelo y en soledad una noche en un piso de estudiantes en Bilbao por todo lo que viví en el trágico y épico verano del 97, el de Miguel Ángel Blanco.

He conocido gente fascinante (famosa y anónima) y, sobre todo, mucho mediocre en todos los sentidos y con poder que me han ayudado a curtirme más, aprender a sufrir y a intentar ser mejor persona.

He tenido una suerte bárbara con jefes como Melchor Miralles, Germán Yanke, Aurelio Fernández o Antonio Mencía, y confío en que pronto vuelva a trabajar con Melchor , o con alguien como Edmundo Bal , una persona íntegra a la que yo con coña gaditana bauticé como ‘el Elliot Ness del procés’. Él es la tercera razón por la que he dado el paso que he dado.
No sé cuántos años me quedan en la profesión. Llevo casi 19 con nómina y unos 23 incluyendo mi beca en El Mundo y la revista y portal que monté en la uni, Pues Sí. Lo que sí sé es que esta noche me siento periodista. Gracias, Chencho.


1 comentario

Juana Sánchez González

19 diciembre, 2019 en 6:32 pm

El otro día vi la fotografía de Inocencio Arias en Linkedin, fue gracias a tu perfil, no es que fuera tendencia en ese momento y a la gente le diera por escribir sobre este caballero.

Como acumulo artículos para leer, al igual que otros acumulan puntos en juegos, hasta ahora no había reparado en él y leo esta reflexión como periodista y entonces, hago algo que no se debe, poner en primer plano al periodista en vez de al entrevistado.

Pero, noto y hasta siento esa alegría, ese orgullo de pertenecer a la profesión y en otro nivel, en otra galaxia, desde una lejanía enorme, siento que te comprendo. Que quizás no salieron las cosas como tenía pensadas, pero otras, como vivir esos momentos que tú describes con el diplomático de las pajaritas -ya sabemos que es algo más- porque son los que dan sentido a esto de redactar o escribir.

Entonces, a estas horas donde ya llevo una cuantas dándole a la tecla, te aplaudo mentalmente y te doy la enhorabuena.

Un abrazo

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