Yo soy ucraniano

Yo soy ucraniano

Categoría: La vida

Como muchos españoles, me cuesta llegar a final de mes, y más ahora con la luz, etc. etc.

Escuchábamos mi mujer y yo la radio, Onda Cero Burgos, y ahí dijeron los puntos de recogida de ayuda para Ucrania. Suerte que nuestra parroquia, la de Nuestra Señora del Rosario, en Burgos, es uno de ellos.

Así que nos volvimos locos… Gasas, Betadine, arroz y latas.

Puedes tener dificultades para llegar a final de mes, puedes estar endeudado hasta las cejas… Pero tienes casa, calefacción, comida, mantas, medicinas, agua, no te bombardean, no te matan ni a ti ni a los tuyos…

Quiero publicar esto porque seguro que a ti también te conmueve lo que está pasando no muy lejos de tu casa.

Igual piensas que soy un exhibicionista, un bien queda… Es posible.

Recuerdo que hace 20 años y pico monté en Palencia , donde trabajaba como periodista, una comida el día de Nochebuena para gente necesitada.

Fue increíble. De cuento de Dickens. Colaboraron el dueño de un restaurante, un antiguo chef de Cocó Chanel, el gerente de Carrefour, un carnicero, un pescadero, un empresario de marisco, un director de la delegación de una compañía de seguros y sus secretarias (con maridos e hijos), unos comediantes que acabaron como mendigos…. Es lo bueno de mi oficio: creas una red de contactos increíble.

En mi periódico solo me ayudaron dos personas (el director publicó la historia sin nombres ni apellidos y un dibujante puso su granito de arena en el reportaje). El resto… Nada. Bueno, sí, una progre (y perdón si parezco de vox) que me dijo que lo mío era postureo católico, que era del Opus y me habló de la película ‘Plácido’ y ponga un pobre en su mesa… Hubo risitas cómplices.

Y yo casi tiré la toalla porque las cosas no marchaban… Pero los otros locos tiraron de mí.

Rezo, rezamos, pero, como dijo Cromwell, hay que confiar en Dios pero también mantener la pólvora seca.

Nuestra pólvora son alubias, lentejas, albóndigas, gasas, Betadine…

Hubo un hombre que me enseñó a ser soñador y a saber que había muchos más, un ejército de juannadies. De otro aprendí que había que amar el mundo apasionadamente.


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