Friends will be friends… o no

Friends will be friends… o no

Categoría: La vida

¡Qué gran verdad la que cuenta esta reflexión!
Es triste pero es así. ¿Cuántas veces tendemos la mano de la amistad a alguien que fue nuestr@ amig@ (o quizás algo más) y la escupe o muerde con frialdad e indiferencia?

Es entonces cuando nos preguntamos qué hemos hecho mal (¿quizás conocerlas?) para que nos echaran de sus vidas a patadas, en qué nos equivocamos (te puedes tirar toda la vida fustigándote a base de reproches hacia ti y hacia la otra persona) para que nos revelen qué dijimos que tanto hirió y solucionar los malentendidos y, sobre todo, pedir perdón… Y no hay respuestas. Solo silencio y falsos abrazos.

Lo que hay que hacer en estos casos es aferrarte a los recuerdos bonitos que tengas con esa mujer o ese hombre con el que compartiste tan buenos ratos, algunos realmente únicos. Y si hace falta, te los llevas a la tumba o a ese famoso segundo que dicen que vives justo antes de morir y por el que pasan los momentos más importantes de tu vida.

A lo largo de mis 45 años me he cruzado con varias personas así. Hombres y mujeres. Amig@s y algo más. Y tras la incomprensión y la incredulidad, pasé al rencor y después al cariño más sincero. ¿Pagar con la misma moneda de la indiferencia? Jamás. Forman parte de una vida rica que traigo a gala.

Confieso que he vivido, que he amado, que he sentido, que apuré la copa de la felicidad de un solo sorbo y luego me quedé más sediento. Pero no me arrepiento de ello porque la vida sin intensidad no es vida.

Solo siento gratitud hacia esas personas y, sobre todo, hacia Dios por haberlas puesto en mi camino. Y deseo de todo corazón que sean felices como lo fui yo con ellas. Y si es con alguien, mejor que mejor, porque “no es bueno que el hombre (y la mujer) esté solo”. Y no solo lo dice el Génesis 2: 18-23.

PD

Dicen que las estrellas muertas se pueden tirar miles y miles de años aparentando estar vivas pues sus reflejos son tan fuertes que duran y duran.
Un día descubres que esa Estrella de Belén que marcaba el rumbo de tu vida y tu felicidad se apagó. Pero conserva ese reflejo. No te engañes. La estrella está muerta. Tan muerta como tu relación. Pero eso no quita para que le sonrías.


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